LESIONES MÁS COMUNES EN VACACIONES

Las vacaciones representan un periodo de descanso, relajación y, en muchos casos, la oportunidad de realizar actividad física o practicar algún deporte ocasional. Paradójicamente, este cambio en la rutina —aunque positivo— incrementa el riesgo de lesiones, especialmente en personas que no están acostumbradas al ejercicio.

Desde la perspectiva de la medicina del deporte, el cuerpo responde a las cargas físicas según su nivel de adaptación. Cuando se le exige más de lo habitual sin una preparación progresiva, el riesgo de lesión aumenta considerablemente.

¿Por qué nos lesionamos más en vacaciones?

Durante las vacaciones es común pasar de un estilo de vida relativamente sedentario a realizar actividades como caminatas largas, natación, deportes recreativos o excursiones. Este cambio brusco genera un fenómeno conocido como sobrecarga aguda, en el cual los tejidos musculares, tendinosos y articulares no están preparados para soportar la demanda.

Además, factores como el cansancio acumulado, el uso de calzado inadecuado, superficies irregulares o condiciones ambientales (calor, humedad, altitud) contribuyen al riesgo.

En otros casos, la combinación de actividad física con consumo de alcohol afecta la coordinación y la respuesta neuromuscular, aumentando la probabilidad de lesiones.

Lesiones más frecuentes en vacaciones.

1. Esguinces de tobillo

Son una de las lesiones más comunes durante vacaciones. Ocurren al caminar en la playa, en calles empedradas o durante actividades como senderismo.

El mecanismo típico es una torcedura del tobillo hacia adentro (inversión), que afecta los ligamentos laterales. Los síntomas incluyen dolor, inflamación y dificultad para apoyar el pie.

Sin un manejo adecuado, un esguince puede volverse recurrente o generar inestabilidad crónica.

2. Contracturas y desgarros musculares

Las actividades realizadas a intensidades no habituales, combinadas con la falta de calentamiento y estiramiento, pueden provocar lesiones musculares.

Las contracturas representan una sobrecarga muscular, mientras que los desgarros implican una ruptura parcial o total de las fibras.

Los músculos más afectados suelen ser:

  • Pantorrilla
  • Muslo (cuádriceps e isquiotibiales)
  • Espalda baja

Estas lesiones suelen aparecer por falta de acondicionamiento, deshidratación o fatiga.

3. Tendinitis

El uso repetitivo y prolongado de ciertas articulaciones, fuera de lo habitual, puede generar inflamación de los tendones.

Las tendinitis más comunes durante vacaciones se presentan en:

  • Hombro
  • Rodilla
  • Tobillo

El dolor suele ser progresivo y empeora con la actividad.

4. Lumbalgia

Los viajes largos en automóvil o avión, cargar maletas pesadas o dormir en superficies distintas pueden provocar dolor lumbar.

La lumbalgia no siempre está relacionada con actividad deportiva, sino con posturas prolongadas o movimientos incorrectos. Puede acompañarse de rigidez o limitación funcional.

5. Enfermedad por calor

Las altas temperaturas tienen un impacto importante en el rendimiento físico y el bienestar general.

La enfermedad por calor puede provocar calambres, debilidad, desorientación, mareo e incluso requerir atención médica urgente.

Es fundamental mantenerse bien hidratado y, ante cualquier malestar, buscar un lugar fresco y con sombra. Se recomienda consumir bebidas frescas de manera constante.

Factores de riesgo más importantes

Existen elementos que aumentan la probabilidad de lesionarse durante las vacaciones:

  • Falta de condición física
  • Incremento brusco de la actividad
  • No realizar calentamiento previo
  • Uso de calzado inadecuado
  • Deshidratación
  • Falta de descanso

Escuchar al cuerpo: clave para prevenir lesiones

El dolor o cualquier síntoma de disconfort durante la actividad física o la exposición al sol es una señal de alerta. Ignorarlo puede convertir una molestia leve en una lesión mayor.

Es importante evitar la automedicación y acudir a valoración médica si el dolor es intenso, persistente o limita la función.

Un diagnóstico preciso permite establecer un plan de tratamiento adecuado, que puede incluir fisioterapia, ejercicios de rehabilitación y, en algunos casos, intervención médica especializada.

Las vacaciones no deberían ser sinónimo de lesiones. Con una adecuada preparación, conciencia corporal y medidas preventivas, es posible disfrutar de la actividad física durante estos periodos.

El cuerpo necesita adaptación, no improvisación. Entender esto es la clave para regresar de vacaciones no solo descansado, sino también sano y funcional.

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